lunes, 27 de diciembre de 2010

Cae fuerte el uso del mail entre los adolescentes

Ver todavía películas en una videograbadora y sacar fotos con rollo son señales de ser un anticuado. A esta lista se podría agregar el uso del e-mail.

Los adolescentes, en cambio, prefieren los chats online y los mensajes de texto, que están en auge desde hace años pero ahora amenazan con eclipsar al mail, de la misma forma como ya reemplazaron a las llamadas telefónicas.

En opinión de los adolescentes, el problema con los mails es que suponen un aburrido y largo proceso en el que hay que registrarse, escribir una línea en el “asunto” y enviar luego un mensaje que no será recibido o respondido tal vez durante horas.

Los números son fiel reflejo de esta tendencia. La cantidad de visitantes –en Estados Unidos– de los sitios de mail más importantes como Yahoo! y Hotmail se encuentra en firme caída, según comScore. Este tipo de visitas tuvieron su pico en noviembre de 2009 y desde entonces cayeron un 6 por ciento. Las visitas de los adolescentes de entre 12 y 17 años disminuyeron cerca de un 18 por ciento .

Esta merma en el segmento de mails no refleja una caída en la comunicación digital. Es sólo que la gente se vuelca a los mensajes de texto, los mensajes instantáneos y Facebook (con 4.000 millones de mensajes al día).

Yahoo! ya agregó el chat y los mensajes de texto a su servicio de e-mail para reflejar estos nuevos hábitos, al igual que Gmail. En tanto, Facebook planea presentar un servicio de mensajes mejorado que se parece menos a un webmail y más a un SMS, y elimina el “asunto”.

Fuente: clarin.com

viernes, 10 de diciembre de 2010

Fóbicos a los exámenes: El pánico a rendir, un mal que crece y es más serio de lo que se cree

Las consultas suben en esta época del año. Provoca síntomas que pueden ser severos. Cómo superarlo.

Por Victoria De Masi


Por tercera vez, Leo Rodríguez dará el examen final de Análisis de Información de Sistemas. Sabe que si no saca arriba de ocho puntos, deberá recursar esa materia y que si no supera esa calificación, el título de Licenciado en Sistemas quedará más lejos, un cuatrimestre exacto. Hace una semana que Leo no duerme y está tenso. Hace diez minutos que este alumno de la Universidad de Buenos Aires mira la hoja y transpira. Tiene cólicos y un nudo en la garganta. Le falta el aire. Leo es uno de los tantos estudiantes fóbicos a los exámenes, jóvenes de entre 16 y 32 años que padecen el trastorno de ansiedad social de desempeño . Los especialistas consultados por Clarín aseguran que en esta época crecen un 10% las consultas.

Se da igual en hombres y en mujeres. En general, el pánico aparece cuando el examen es oral, pero no se descarta si es escrito. Lo sufren universitarios y también alumnos secundarios, y los síntomas físicos y emocionales son iguales en ambos grupos etarios. Pero existe un estilo de personalidad que tiene cierta predisposición a este tipo de fobia.

Explica el psicólogo Gustavo Bustamente, director general de la Fundación Fobia Club: “Se trata de sujetos perfeccionistas, con altos niveles de autoexigencia, casi sin habilidades sociales para mostrarle al otro, en este caso el profesor, que ellos saben o conocen. Y es habitual que siempre se anticipen negativamente al resultado”. En esta época del año la mayoría de los estudiantes debe preparar materias –los exámenes en los secundarios porteños empiezan la semana próxima– y el Fobia Club registra un aumento de las consultas del 10%.

Según estadísticas oficiales, el 14% de los argentinos sufre algún tipo de fobia social. “La prevalencia del miedo a los exámenes entre los universitarios es del 8%.

Entre los alumnos secundarios y terciarios, del 15% ”, indica Enzo Cascardo, presidente de la Asociación Argentina de Trastorno de Ansiedad y director del Centro de Investigaciones Médicas de la Ansiedad. El caso del alumnado de la Universidad Nacional de Córdoba viene bien para ilustrar esta problemática. Durante el año pasado, hicieron un relevamiento que determinó la necesidad de contratar psicólogos y abrir talleres y programas de contención para los estudiantes . “Es que uno de cada 10 alumnos tiene niveles de ansiedad potencialmente problemáticos con respecto a los exámenes”, dijo a Clarín el psicólogo y docente Luis Furlán, quien dirige el Equipo de Ansiedad en los Exámenes, una prueba piloto lanzada por la UNC para tratar esta problemática.

Para los estudiantes la situación es angustiante: el miedo se presenta antes, durante y después de la prueba. “Primero aparecen las palpitaciones, la diarrea y el insomnio, por ejemplo”, avisa Bustamante. “Y mientras da el examen, son frecuentes las ‘lagunas mentales’, el sudor y el tartamudeo. Sobre todo si está cara a cara con el docente porque está pendiente de los gestos del profesor y preocupado por que no se de cuenta de que está nervioso”, agrega el psicólogo Guillermo Del Valle, coordinador de la Red de Ansiedad. Y no termina ahí. “El post examen consiste en una revaluación del episodio angustiante. El alumno se pregunta si lo hizo mal o se lamenta porque podría haberlo hecho mejor”, apunta Cascardo.

El miedo al examen no es una novedad, pero hoy hay más información y el diagnóstico es más fino. Y también es considerable la realidad de los estudiantes: estresante y con altos niveles de competitividad . “La presión es cada vez más fuerte. Tiene que ver con que agregan más contenidos, con el logro que uno mismo se impone, con la competitividad: saber algo más para superar al que tengo al lado”, explica Ana Rozenbaum, psicóloga especialista en niños y adolescentes, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

La buena noticia es que esta fobia es tratable. “Con terapia y en algunos casos con medicación, es posible superarla. Pero es importante hacer un buen diagnóstico. Ocurre que sufrir miedo a la hora de ponerse a prueba puede ‘disfrazar’ otro tipo de trastorno”, cierra Cascardo.




Consejos


Llegar descansado. Dormir como mínimo ocho horas y ocupar la noche anterior en actividades para dispersarse.



Buscar la manera de relajarse. Los especialistas sugieren que se practique todo el año. Puede ser yoga o técnicas de respiración.



Evitar una actitud negativa. “Me va a ir mal” o “Estudié pero no me quedó nada” son premisas que sobreestiman la posibilidad de que salga mal.



No dejar todo para último momento. Encarar el examen como un proceso: todos los días, leer los apuntes para tener frescos los contenidos.



Darse tiempo para pensar. Si es un oral, detenerse en la pregunta antes de arrancar para organizar el discurso. Si es escrito, leer con detenimiento las preguntas y empezar por las que creemos más fáciles.



Se puede hacer un repaso a último momento. Después, hay que evitar el “pasilleo” con otros estudiantes: confunde y hace perder la confianza.

Fuente: Clarin.com, Disponible en http://www.clarin.com/sociedad/educacion/titulo_0_386961366.html

lunes, 22 de noviembre de 2010

El eterno encanto de ser adolescente

Mientras algunos investigadores describen una epidemia de narcisismo entre los más jóvenes, otros expertos proponen una nueva categoría -la adultez emergente- para definir a quienes todavía se resisten a entrar en la adultez. Cómo son los adolescentes tardíos en la Argentina y por qué algunos expertos hablan de la "generación yo"

Alejandra Folgarait
Para LA NACION

Llega un momento en la vida de todo adulto en que los jóvenes se les vuelven seres extraños, tan raros como los aborígenes de esas tribus perdidas en la selva. Sus costumbres, su dialecto, su vestimenta y hasta sus horarios convocan a todos los fantasmas del conflicto intergeneracional entre padres e hijos. Sin embargo, hoy la cuestión de los jóvenes no pasa tanto por los raros peinados nuevos sino por la perplejidad ante quienes, como émulos de un Peter Pan entrado en años, pasaron ya -a veces largamente- los 18, tienen una autoestima bien alta, pero no dan indicios de aceptar los roles de la adultez. Mientras algunos expertos hablan de una generación que hace del propio ombligo el centro del mundo, otros ya teorizan una nueva etapa vital entre la adolescencia y la adultez.
Consumidores capaces de gastar la mitad de sus ingresos en un celular de última generación o en la entrada a un recital de música, cómodos habitantes de los hogares paternos, entusiastas de los trabajos ligados más a los propios gustos que a los horarios fijos, poco afectos al compromiso representado por el matrimonio y los hijos, los nacidos después de los 70, hoy una franja que puede ir desde la mayoría de edad hasta casi los 40 años, son acérrimos individualistas y prefieren autopromocionarse antes que ayudar a los demás, según la psicóloga Jeane Twenge, de la Universidad de San Diego, Estados Unidos.
En su best seller Generation Me (Generación Yo), Twenge reveló que estos jóvenes piensan que son muy especiales pero tienen alarmantes niveles de ansiedad y depresión. A partir de los estudios de Twenge, ya se habla de la epidemia de narcisismo juvenil que afecta al mundo desarrollado. ¿Pero están enfermos los jóvenes del nuevo milenio o, simplemente, desarrollan comportamientos que se adaptan al nuevo contexto de una sociedad hipertecnológica, una oferta educativa más prolongada y un mercado laboral flexible?
En Italia se habla del fenómeno de los "mammoni" o "bamboccioni", los hijos que se quedan en la casa de los padres hasta tan tarde como los 40 años. Y no sólo porque la mamma plancha y cocina sino porque no pueden encontrar un empleo fijo ni pueden acceder a los carísimos alquileres.
En 2009, los italianos entre 15 y 29 años que no trabajan ni estudian sobrepasaron el 20%. En la Argentina, el 80% de los jóvenes universitarios de nivel socioeconómico ABC1 vive con los padres, el 88% es soltero y más del 60% no trabaja.
Aunque la cuestión convoca a mucha polémica, los expertos no se ponen de acuerdo ni siquiera en quiénes son los englobados en la adolescencia o en la juventud actualmente. Algunos, como el psicólogo norteamericano Jeffrey Jensen Arnett, aseguran que no se trata de una generación centrada en sí misma que tarde o temprano dejará paso a otra. Para él, hay que reconocer la existencia de una nueva etapa vital en el desarrollo humano, que define a los que tienen 18 a 25 años, pero que puede extenderse grosso modo entre los 20 y los 30 años (y a veces más aún). "El concepto de adultez emergente surge porque los jóvenes adoptan más tardíamente los roles adultos de trabajo estable, casamiento y paternidad, haciendo que los mayores los vean como egoístas y los malinterpreten, sin entender que no se trata de un cambio generacional sino permanente", escribió recientemente Arnett en la revista Perspectives on Psychological Science.
Los jóvenes aprovechan hoy la aceptación de la sexualidad premarital y los métodos anticonceptivos para experimentar con distintas parejas antes de tomar la decisión de formar una familia. También se toman más tiempo para definir su identidad y formarse de acuerdo a ella. Después de todo, la sociedad actual adulta les ofrece toda clase de posgrados y les exige cada vez mayor capacitación para darles trabajo. Y redujo los mandatos sociales al mínimo, al mismo tiempo que convirtió a los chicos de clases medias en reyes de la casa.
"Vivimos en una época en la que la autoestima es alentada desde la niñez y la gente joven tiene más libertad e independencia que nunca antes, pero también más depresión, ansiedad, cinismo y soledad", alega Twenge, quien compara a los jóvenes de hoy con los de los últimos 30 años para estudiar sus cambios. "Los jóvenes actuales fueron criados para querer las estrellas en un momento en que es más difícil que nunca ir a la universidad, encontrar un buen trabajo y tener una casa. Sus expectativas son muy altas justo cuando el mundo se vuelve más competitivo", agrega la psicóloga norteamericana, quien insiste en que los jóvenes actuales son más narcisistas que los de antes.
Sin embargo, Brett Donnollan, profesor de Psicología de la Universidad de Michigan, no cree que los jóvenes de hoy sean más egocéntricos que los de hace 30, 20 o 10 años. De acuerdo con sus estudios sobre casi medio millón de chicos norteamericanos de secundaria, los jóvenes sí son más cínicos y se preocupan menos por asuntos sociales, pero no son más individualistas que los de la generación de posguerra (conocidos como " baby boomers ").
Donnollan critica la teoría de la "Generación Yo" como fruto de la típica visión negativa de los adultos sobre los jóvenes, o la de quienes critican a la juventud porque no recuerdan sus propios años mozos. En esto coincide Jeffrey Arnett, quien prefiere ver optimismo y reafirmación de la identidad donde Twenge critica exageración autosuficiente, capricho y desidia.

Transición prolongada
Aunque los expertos subrayan que es difícil generalizar las condiciones de vida y las experiencias de los jóvenes en diferentes sociedades y países, lo cierto es que los rasgos de la adolescencia extendida se han vuelto globales.
"A tu edad yo estaba casada con chicos y llevaba adelante una casa", le dice Susana a su hija Michelle, de 22 años, quien le responde encogiéndose de hombros mientras chequea los mensajes en el Blackberry que le entregaron como vendedora a comisión de planes telefónicos. La joven dejó la facultad en tercer año pero no descarta retomar los estudios universitarios alguna vez. Y ni se le pasa por la cabeza tener hijos.
No es la única que va y viene sin definirse. Silvana está terminando la carrera de Comunicación, trabaja y se fue a vivir sola en un departamento alquilado en el centro, pero ahora se vuelve a la casa de los padres en el conurbano. "Nos llevamos bien con mis viejos, así que voy a aprovechar para ahorrar y comprarme mi casa sin dejar de disfrutar", sonríe. También con 26 años, Alejandro vivió siempre con su familia en el barrio de Chacarita pero siente "una necesidad imperiosa" de irse a vivir solo o con un amigo, aunque no de convivir con su pareja y mucho menos, casarse. El problema para irse de la casa de los padres, subraya, es simplemente económico, ya que trabaja en negro en un bar y está por terminar la carrera de Historia.
Mucha agua pasó bajo el puente de la adolescencia. En las sociedades primitivas, la pubertad biológica que marcaba la llegada a la adultez era reafirmada por rituales, como la muerte en combate de un enemigo de la tribu, o la circuncisión ceremonial. Tras esos ritos de pasaje, el niño se convertía en adulto. La adolescencia como la conocemos fue un invento de la cultura moderna para explicar el lago período de transformaciones que comenzaron a experimentar los seres humanos entre la escuela y su incorporación al trabajo formal. Pero con la flexibilidad del mercado laboral, la explosión de educación superior y muchos otros cambios sociales, parece hora de aceptar que hay un nuevo período en el desarrollo y, como dice Arnett, dejar de criticar a los jóvenes basándose en criterios obsoletos.
¿Se puede aplicar la categoría de la adultez emergente en la Argentina? "Es muy fuerte plantear una nueva etapa en el ciclo vital de las personas", dice la socióloga y doctora en Educación Mariela Macri, quien estudia la situación de los jóvenes en el Instituto Gino Germani de la UBA. Con todo, la investigadora reconoce que en los años 70 se consideraba que a los 24 años se ingresaba a la adultez, porque a esa edad los jóvenes se casaban y lograban un empleo, mientras que hoy se toman los 29 o 30 años como límite de la juventud.
"Es cierto que hay una demora en la transición a la adultez o, más bien, una desestructuración de las transiciones: hoy los jóvenes pueden volver sin problemas a un estadio anterior, como regresar a la casa de los padres o volver a estudiar", apunta Macri.
Para la psicóloga Alicia Facio, investigadora de la Universidad de Entre Ríos, no hay dudas de que la adultez emergente existe aquí. En un estudio de casi 300 jóvenes de 14 a 23 años, al llegar a esta edad, el 47% dijo que ya había llegado a la adultez, mientras que el 50% dijo "que en algunos aspectos sí, pero en otros, no" y el 3% directamente dijo "no".
"Antes se creía que había un tránsito lineal de la educación secundaria al trabajo pero hoy hay un patrón menos homogéneo: el empleo y el estudio pueden ser sincrónicos y las trayectorias son reversibles", confirma la socióloga Analía Otero, investigadora del Conicet en el Programa de Juventud de Flacso. Otero dice que aún se debate si estos cambios se deben a una elección individual o son influidos por la clase social, pero reconoce que los jóvenes de 24 a 27 años que ella estudia, y que han pasado ya la escuela secundaria, son más individualistas, más prácticos y mucho menos idealistas que las generaciones pasadas. "Más que culparlos por apáticos y poco comprometidos hay que ver cómo responden a una sociedad consumista y a los discursos individualistas que los rodean", advierte la investigadora de Flacso.

Parecidos y diferentes
Según Alicia Facio, profesora de Psicología Evolutiva y de la Personalidad en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, los jóvenes argentinos muestran en la etapa de la adultez emergente aspectos parecidos y diferentes respecto de los norteamericanos.
Como sus pares del norte, los jóvenes argentinos posponen la decisión de casarse y tener hijos. La mitad de los que tienen de 18 a 25 años también se autodefinen entre la adolescencia y la adultez, y destacan la exploración de posibilidades y la considerable libertad personal que viven en esta etapa. Pero, en la Argentina, el 70% de los adultos emergentes sigue viviendo con los padres en sus lugares de origen, mientras que en Estados Unidos los jóvenes dejan a los 18 o 19 años el nido familiar y luego se mudan frecuentemente entre ciudades.
En los países del Norte, los que se van a vivir tempranamente solos suelen provenir de hogares con problemas de violencia o conflictos y adolescencias complicadas. Tomar la decisión de partir del nido fomenta la autonomía y la confianza en sí mismos de los jóvenes en Estados Unidos y en Israel.
Aquí, la situación emocional de los adultos emergentes no sigue estos patrones. Los que habitan solos tenían mayores niveles de ansiedad y depresión durante la adolescencia, pero esto no se asocia con provenir de hogares violentos ni agresivos. Además, los varones jóvenes que viven solos tienen más borracheras que los que conviven con sus parejas. Y las mujeres jóvenes que conviven -pero no los varones- muestran mayor satisfacción con la vida que los que viven solos o con los padres.
En sus investigaciones realizadas en la ciudad de Paraná, Facio también encontró que los adultos emergentes que viven solos tienen niveles de escolaridad y económico más altos que los que no abandonaron la casa paterna, mientras que los que conviven con una pareja tienen menos estudios y dinero que los que habitan aún con la familia.
Paradójicamente, quienes más se niegan a dejar a papá y mamá son los que están en mejores condiciones para hacerlo. Una reciente encuesta de la consultora IPSOS entre 250 jóvenes universitarios de 18 a 25 años y nivel ABC1 revela que, a pesar de no tener problemas económicos, el 80% aún vive con sus padres y no terminó la carrera. Apenas el 37% trabaja, tal vez porque sus familias priorizan los estudios sobre el empleo.
"Cuando alguien está acostumbrado a ir a un determinado club, a usar el auto de papá y a mantener un nivel de consumo, es difícil dejarlo", reflexiona Horacio Garderes, director del estudio de IPSOS-Media.
Sin mayores restricciones en su libertad y cómodos en sus hogares familiares, los jóvenes argentinos de clases altas no ahorran en consumos culturales y salidas recreativas con amigos, gustan ir de compras al shopping o a bailar, la mayoría tiene notebook con acceso a internet, cámara digital y consola de juegos. Algo parecido a lo que muestra la película Soltero en casa , con Matthew McConaughey y Sara Jessica Parker.
Más allá del nivel económico, "en la Argentina, vivir en la casa de los padres en la adultez emergente posee un significado psicológico muy diferente al encontrado en Norteamérica y los países del norte y centro de Europa", subraya la investigadora Alicia Facio.
"Los que residen en el nido no tienen peor salud mental o relaciones más difíciles con sus padres que los otros grupos. Los adultos emergentes que viven con una pareja amorosa no se han visto obligados a dejar el hogar por un vínculo menos protector o más violento con su familia de origen, y la mayoría de los que viven por su cuenta lo hacen por razones académicas y no porque tienen una mayor madurez socio-emocional", resume Facio.
La cercanía con la familia en las sociedades latinoamericanas y europeas del sur parece explicar esta permanencia en el hogar paterno durante una década más que en el Norte. Para la socióloga Ana María Mendes Diz, investigadora de la UBA, "hoy la familia es la principal aliada de los jóvenes argentinos, que no perciben tanto conflicto con los padres sino gustos compartidos y límites más laxos".
Por su parte, Otero explica que "los cambios en la composición familiar, el desvanecimiento de la autoridad paterna y la mayor preponderancia de jóvenes y mujeres en los hogares obligan a nuevas negociaciones, en lugar de conflictos".
Como sea, conviene ir aceptando que Peter Pan ahora tiene veintipico, ya que, como dice Jeffrey Arnett, "la adultez emergente está aquí para quedarse".

© LA NACION
Cuántos son
Se dice que la Argentina es un país joven cuya población envejece. Pero la proporción de jóvenes entre 15 y 29 años no ha cambiado mucho entre 1979 y 2001, de acuerdo con un estudio realizado por Flacso. Los jóvenes siguen siendo el 25% de la población. Dentro de éstos, los que tienen entre 20 y 29 años suman el 10%. En la ciudad de Buenos Aires, según estimaciones del Indec para 2010, hay:
180.279
jóvenes entre 15 y 19 años
200.745
entre 20 y 24 años
231.834
entre 25 y 29 año

miércoles, 27 de octubre de 2010

No es fácil ser joven

Son nuestra herencia y nuestro futuro. Algo así como dioses olímpicos que reinan sobre sociedades adoradoras de la belleza y la vitalidad, se diría que hoy ser joven es el valor supremo...
Pero a juzgar por los datos que reúne el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sobre el Mercosur, no es fácil la vida de los jóvenes en los países de la región: frecuentemente viven situaciones familiares dramáticas, se sienten discriminados, no imaginan la posibilidad del progreso económico, acceden a niveles educativos deficientes y en gran número son "invisibles" para el sistema de salud.
Todo esto surge del estudio "Innovar para incluir: jóvenes y desarrollo humano", que recorre múltiples dimensiones de la calidad de vida de los 64 millones de muchachos y muchachas que viven en la Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. Aunque hay avances, todavía muchas de las conclusiones son descorazonadoras:
Por ejemplo, que en la Argentina, Brasil y Uruguay los desempleados de ese grupo de edad representen casi el 60% del total (y de los que tienen trabajo, una alta proporción padece altos niveles de informalidad); dos de cada diez no estudian ni trabajan.
El nuestro es el país de la región con mayor porcentaje de jóvenes que completan el ciclo terciario, pero en los niveles de desempeño medidos por las pruebas internacionales el 64% sólo alcanza los niveles básicos de competencia en matemática.
Aunque la mortalidad descendió en las últimas décadas, subsiste una alta prevalencia de muertes maternas por abortos mal realizados en comparación con otros países.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en América latina la probabilidad de que un joven muera víctima de un homicidio es 30 veces mayor que en Europa y 70 veces superior que en países como Grecia, Inglaterra, Austria, Japón o Irlanda.
Gozan de menor cobertura de seguridad social y reciben ingresos inferiores a los de los adultos en un mercado incierto y excluyente. De allí que la mitad estime "difícil" o "muy difícil" conseguir un empleo que le permita progresar en la vida, incluso entre los que acceden a educación universitaria o de posgrado.
Entre el 20 y el 40% afirma haberse sentido discriminado por la pobreza, la forma de vestir, la forma de hablar o el color de la piel.
Más del 80% desconfía de los partidos políticos, los sindicatos y la policía. Por el contrario, los establecimientos de enseñanza, los medios, las organizaciones no gubernamentales y los movimientos estudiantiles les inspiran mayor confianza.
Un dato sugerente: con seis millones, la Argentina tiene el mayor número de usuarios de Facebook de la región y se ubica en el décimo lugar del mundo. Esto ¿será positivo o negativo?

Fuente:http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1319016

jueves, 21 de octubre de 2010

¿Cierto o falso?

Por Adrián Paenza

¿Con cuántas ganas está de “desafiarse”? Le pregunto porque lo que sigue es un ejercicio de lógica. Es una buena manera de empezar el día. Uno “lee” las frases que están acá abajo y, una vez que entendió el problema, lo puede llevar con uno a todos lados. No hace falta más el diario. No hace falta más leer otra vez el enunciado.

De hecho, son diez frases muy sencillas. Lo “único” que hay que hacer es determinar cuál o cuáles de ellas son ciertas o falsas.

Son estas diez que siguen:

1) Exactamente una frase de esta lista es falsa.

2) Exactamente dos frases de esta lista son falsas.

3) Exactamente tres frases de esta lista son falsas.

4) Exactamente cuatro frases de esta lista son falsas.

5) Exactamente cinco frases de esta lista son falsas.

6) Exactamente seis frases de esta lista son falsas.

7) Exactamente siete frases de esta lista son falsas.

8) Exactamente ocho frases de esta lista son falsas.

9) Exactamente nueve frases de esta lista son falsas.

10) Exactamente diez frases de esta lista son falsas.

Ahora bien. Antes de leer la solución, le propongo que evalúe usted si es posible que haya alguna(s) frase(s) que sea(n) cierta(s). Y si la(s) hay, que pueda decir no sólo cuál es, sino por qué.

Nos encontramos más abajo.

Solución

Uno enfrenta el problema suponiendo –a priori– que tiene que analizar todos los posibles casos. Es decir, podría ser que no hubiera ninguna frase que fuera cierta. O bien podría suceder que todas fueran ciertas. O algunas. O una sola. Pero sea cual sea el caso, lo interesante es no sólo determinar cuál o cuáles son, sino las razones que lo llevan a concluir que eso es cierto.

Empecemos juntos. De entrada, la/lo quiero invitar a pensar lo siguiente: ¿será posible que entre las diez frases haya dos (o más) que sean verdaderas al mismo tiempo? Si me permite una sugerencia, no avance en la lectura. Piense si esa situación es posible (que haya dos frases verdaderas). Créame que poder dilucidar por su cuenta si esto es posible le permitirá resolver el problema sin leer nada de lo que sigue.

Ahora sí, sigo yo. Antes de dar la respuesta, quiero proponer un ejemplo que espero sea iluminador.

Supongamos que se pudiera. Es decir, supongamos que fuera posible encontrar, entre las 10, por lo menos dos frases verdaderas.

Sólo para fijar las ideas, supongamos que las frases números 3 y 7 fueran las dos verdaderas.

Esto implicaría que, por un lado, hay exactamente tres frases falsas, por otro, que hay exactamente siete frases falsas. Esto no puede ser cierto al mismo tiempo (¿por qué? No avance hasta no haber pensado un rato el por qué). Luego, las frases 3 y 7 no pueden ser ciertas al mismo tiempo porque obligarían a que el número de frases falsas fueran exactamente tres y siete, lo que no es posible.

Intente usted ahora con cualquier otro par, digamos las números 2 y 8. Esto implicaría que, por un lado, hay exactamente dos frases falsas y por otro, exactamente ocho frases falsas. Esto no puede ser cierto (por las mismas razones que antes).

Y como usted advierte, este razonamiento que usé para demostrar que no pueden ser ciertas simultáneamente las frases 3 y 7 primero, y luego la 2 y la 8, se puede usar con cualquier par de frases.

Por otro lado, tampoco puede ser cierto que ninguna frase sea cierta, porque si fueran las diez frases todas falsas, entonces la frase número 10 sería cierta.

Estos razonamientos entonces, permiten concluir un par de cosas:

a) No puede haber dos o más frases ciertas (porque lleva a una contradicción).

b) No pueden ser las diez frases todas falsas.

Luego, tiene que haber una sola frase verdadera.

La pregunta que hay que responder ahora, es ¿cuál de todas las frases es la verdadera?

Supongamos que fuera la número 7 (por elegir una cualquiera). Esto querría decir que hay exactamente siete frases falsas entre las 10. Eso permitiría que haya tres frases verdaderas (las tres restantes). Pero ya nos convencimos, más arriba, de que no puede haber dos o más frases verdaderas.

Esto que se planteó con la frase número 7, debería servir para pensar que –quizás– lo mismo pase con otras frases, si uno supone que son ciertas.

Antes de avanzar y terminar con el análisis, ¿no le dan ganas de pensar a usted, sin que yo tenga que escribir nada más? Es que la clave de lo que pasó recién con la frase número 7 es que al ser ella la verdadera, eso dice que tiene que haber siete que son falsas (por supuesto no la 7). Pero todavía tienen que quedar dos frases verdaderas más y eso ya vimos que no puede pasar.

El único caso que impide que se produzca esa situación es si la frase verdadera es la número 9. En ese caso, uno sabría que hay exactamente nueve frases falsas. Y, en este caso, no habría problemas porque las nueve frases falsas son todas salvo la 9, que es la única verdadera.

Esa es la solución: hay una sola frase cierta, y es la número 9.

Para terminar, tengo una pregunta. Ahora que está clara la respuesta, ¿no le parece que luego de haber pensado y analizado el porqué, resulta evidente?

¿Por qué pasará en la vida que cuando uno entiende algo, después, lo que no entiende es cómo no entendía antes? (Esta frase se la debo a mi querido y recordado amigo y compañero de estudios en Exactas –UBA– Ricardo Noriega.)

sábado, 16 de octubre de 2010

Ítaca... una poesía interesante para pensar y descifrar

Cuando salgas de viaje para Ítaca,
desea que el camino sea largo,
colmado de aventuras, de experiencias colmado.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al irascible Posidón no temas,
pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino,
si tu pensamiento se mantiene alto, si una exquisita
emoción te toca cuerpo y alma.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al fiero Posidón no encontrarás,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti.

Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que -¡y con qué alegre placer!-
entres en puertos que ves por vez primera.
Detente en los mercados fenicios
para adquirir sus bellas mercancías,
madreperlas y nácares, ébanos y ámbares,
y voluptuosos perfumes de todas las clases,
todos los voluptuosos perfumes que te sean posibles.
Y vete a muchas ciudades de Egipto
y aprende, aprende de los sabios.

Mantén siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Pero no tengas la menor prisa en tu viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que viejo al fin arribes a la isla,
rico por todas las ganancias de tu viaje,
sin esperar que Ítaca te va a ofrecer riquezas.

Ítaca te ha dado un viaje hermoso.
Sin ella no te habrías puesto en marcha.
Pero no tiene ya más que ofrecerte.

Aunque la encuentres pobre, Ítaca de ti no se ha burlado.
Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia,
ya habrás comprendido el significado de las Ítacas.

C. P. Cavafis

Si queres profundizar en el sentido de este poema...

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Los adolescentes y la tecnología

El internet es muy importante para los adolescentes. Porque los distrae,comunica y ayuda/informa.
Algunas cosas que distrae,comunica y ayuda/informa:
• Escuchar musica y mirar videos. Ej: www.youtube.com.ar
• Buscar algo importante. Ej: www.wikipedia.com.ar o www.google.com.ar
• Comunicarse a traves de paginas. Ej: www.facebook.com.ar
• Comunicarse a traves del MSN.
• Distraerse con diversos juegos.
• ETC.
Tambien tiene las contras del internet. Como por ejemplo no hay mucha seguridad.
Algunas contras del internet para los adolescentes son:
• Con el tiempo se convierte en un vicio.
• La misma sociedad te incita a utilizar internet.
• Mucha inseguridad con paginas no aptas para mayores de 16 años.
• Sin ser concientes, los adolescentes ya no se socializan normalmente (cara a cara) sino que utilizan medios o paginas, que muchas pueden ser peligrosas y pueden encontrar a personas no muy decentes.

Internet puede ser maravilloso para los adolescentes, pero tambien peligroso.
Se puede decir que si le quitas a un adolescentes el internet su "muere" en cierto sentido, no tomando en literal de la palabra, sino que se quedan sin nada que hacer porque ellos ocupan la mayor parte de su tiempo en ello.

Echo por: Gina Pastrana & Rocio Louys.

Los adolescentes y la tecnología:

En Internet hay muchos riesgos; los chicos ya no tienen respeto por su propia vida, cuerpo y amigos. En Facebook por ejemplo aceptan a cualquier persona aunque sea desconocido/a y mas de uno organiza encuentros con esa/esas persona/as (como consecuencia mucha cantidad de chicos fueron violados, maltratado, asesinados, desaparecidos y le han quitado sus pertenencias)
En Hotmail (MSN) ocurre algo muy parecido, tambien existe mucho peligro, pero menos que en Facebook; ya que en Facebook uno si no se da cuentapuede mostrar sus datos y fotos. Para que esto o ocurra deben ingresar a la "configuracion de la privacidad" y cambiarla.

Los adolescentes hoy en día pasan demasiado tiempo usando aparatos electrónicos como la computadora que tiene Internet un circuito de redes las cuales permite comunicarse con muchas personas y conseguir mucha información sobre el tema , esas posibilidades son positivas siempre y cuando no sea un exceso de uso de aquel aparato electrónico el cual si no se convierte en una adicción y es perjudicial para la salud por la falta de conexión con el exterior y demás problemas importantes que puede provocar.

internet : adolescencia, posibilidades y riesgos

el internet está visto como algo malo, que tiene riesgos, que tiene trastornos psicologicos, que con el tiempo se convierte en un vicio, que te aísla de la sociedad y la familia, es una manera de perder el tiempo y no dedicarlo mucho al estudio o a la actividad fisica. Pero tambien es una importante herramienta, los bancos utilizan interenet para que se puedan efectuar tramites, para poder comprar variedad de cosas por internet: hay paginas donde podes comprar muebles, cosas usadas, entradas para espectaculos, alimentos, autos, casas, podemos comprar cualquier tipo de cosas.

Adolescencia posibilidades y riesgos

Los adolescentes hoy en día estàn muy aferrados a la tecnología.La tecnología avanzó mucho en los últimos años por eso en la actualidad casi todos los adolescentes tienen una computadora en su casa, no como antes que solo pocos poseían una.
Hay cosas positivas con respecto al avence tecnológico, por ejemplo estamos mas comunicados y nmos facilita tareas y trabajos.
También hay cosas en contra por ejemplo que en algunos estar y navegar en la computadora se volvió una adicción y pierden tiempo metidos en las computadoras en cambio de aprovecharlo en salir, conversar con sus padres o hacer la tarea.
También encontramos peligro de poder contactarnos con personas que no conocemos en los sitios web sociales.

Internet

Los adolescentes estan muy pendientes de internet, y todas sus funciones. Para ellos todo el conocimiento y las cosas que necesitan estan en internet. Para la mayoria es un vicio, ya que no pueden estar ni un dia sin ingresar.
No solo lo utilizan para buscar informacion, sino tambièn para entretenerce con esto nos referimos a pasar el rato, como por ejemplo: facebook, twitter, blogspot, tumblr, my space, msn, ares, itunes, emule, fotolog, etc.
Esto no es seguro en todos los aspectos, ya que se muestra informacion personal que si uno no lo protege lo puede ver cualquier otra persona. Se pudo comprobar la inseguridad a partir de 'citas a ciegas' que arreglan ciertas personas a traves de estas redes sociales y resultaba que las personas no eran lo que decian ser y cometian delitos.
Con esto queremos decir que si uno no usa con seguridad y responsabilidad corremos riesgos.
Internet, Adolescentes y Posibilidades de Riesgo

Yo creo que el internet es una fuente mundial muy adictiva para cualquier tipo de persona y distintas edades, pero para los adolescentes es mucho mas atractivo ese vicio.
Ya que los adolescentes estan pendientes de estar conectados con el internet, porque por la web se comunican con los demas adolescentes, organizan salidas, y conocen gente nueva.
Aunque hoy en dia los adolescentes estan mas preocupados mas el facebook, twitter, etc. que en ir a parques, al aire libre. como por ejemplo partidos de futbol, ir a tomar mate a la plaza, etc.
Tambien existen posibilidades de riesgos que los adolescentes no las toman en cuenta, como el estudio, el deporte, etc.

Este ultimo tiempo los niños,adolescentes y adultos se han expuesto a un mundo llamado "internet". Tal vez los adultos puedan defenderse y cuidarse pero el riesgo constante ataca a los menores, las propagandas, mensajes erroneos, y cualquier tipo de comunicacion con extraños.
El adolescente dejo d elado las costumbres del adulto antiguo y paso a ser un ente tecnologico, cualquier tipo de tecnologia capat la atencion de los adolescentes ya sea, consoolas de videojuges, reproductores de musica o celulares.

Esto es un gran riesgo ya que el adolescente lleva uan vida poco saludable y lentamente esto se convierte en una adiccion.
Los adolescentes están permanentemente utilizando internet, y algunos no se dan cuenta de los riesgo que esta trae. Utilizando páginas como facebook se pierde la privacidad ya que todos saben de vos, esto es peligroso porque pueden crearse identidades falsas, engañar gente y aprovecharse de ella; pero también los adolescentes la utilizan para buscar información, hacer trabajos, escuchar música, comunicarse, informarse, también se puede utilizar para pagar facturas, encontrar gente, buscar trabajo, consultar las carteleras de cine, entre otras cosas. Esto como consecuencia produce que la gente no se movilice tanto como lo hacía antes. Internet es bueno si se utiliza correctamente.

EL INTERNET AYUDA DE MUCHAS MANERAS A UN ADOLESCENTE Y TAMBIEN A ADULTOS YA QUE ES MUY NECESARIO PARA LA VIDA DE CADA UNO QUE LO TIENE PRESENTE, HAY GENTE QUE GUARDA SU BASE DE DATOS EN INTERNET, PARA PODER TENER SUS COSAS EN CADA COMPUTADORA QUE VA. PODEMOS DECIR QUE INTERNET ES UN VICIO PARA ALGUNOS, PERO ESO NO IMPLICA QUE SEA MALO EN GENERAL, DEPENDE DE CADA UNA DE LAS PERSONAS HACERSE ADICTO O NO.
SUPUESTAMENTE A LOS ADOLESCENTES SE LES HACE UNA RUTINA, YA CASI UN VICIO ENTRAR A REDES SOCIALES COMO FACEBOOK, TWITTER, FOTOLOG Y BLOGS QUE TIENE CADA UNO.
LOS MEDIOS LO HACEN VER COMO ALGO PELIGROSO, PERO NO ES TAN ASI.
ALGUNAS DE LAS CONSECUENCIAS PARA GENTE ADICTA PUEDE SER :
ALEJAMIENTO FAMILIAR, Y DEL CÍRCULO AMISTOSO
NO DORMIR POR ESTAR EN LA COMPUTADORA
NO HACER DEPORTES
NO SALIR CON LOS AMIGOS
ENTRE OTRAS.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Carta de una adolescente a los adolescentes

No es fácil contarte lo que me pasa durante mi adolescencia. A veces es difícil describir lo que uno siente cuando no sabe por qué lo siente o qué le pasa. Se, que como tenés los mismos años que yo, me vas a entender.
Me encanta dormir hasta tarde y no me gusta que me despierten, me levanto de malhumor y me enojo fácilmente. Prefiero quedarme despierta hasta tarde a levantarme temprano. Me lleva mucho tiempo elegir qué ropa ponerme y a veces le pregunto a mi hermana o a mi mamá qué me conviene usar o si combinan los colores. Cuando algo me gusta, como ser pintarme las uñas de colores raros, no me importa que en mi casa me digan que no les gusta… a mí me encanta y con eso alcanza.
Me pone nerviosa, me “saca”, cuando tengo muchas cosas para hacer y no se por dónde empezar. En la escuela hay semanas que tenemos todo junto, entregas de trabajos, exámenes, lecciones orales y al principio me costaba organizar mis tiempos. Noto que ahora, después de algunos meses me organizo mejor que antes. Cuando tengo un rato libre trato de adelantar tareas y esto me resulta bueno.
Me encanta ver películas, usar la computadora y escuchar música y no siento que pierdo el tiempo con esto porque lo hago en mis ratos libres y lo disfruto mucho.
También descubrí que me gusta hacer danzas. Probé muchas actividades fuera del colegio pero las iba dejando, no me entusiasmaban, hasta que descubrí que esta vez me divierte hacerlo y trato de no perderme ni una clase.
Con mi familia me llevo bien, pero algunas veces me parece que los grandes no me entienden, sobre todo cuando me malhumoro o me encapricho con algo. ¿Tendrán razón?
Espero seguir disfrutando de esta etapa, no la siento como negativa. Estoy contenta con cómo me va en la escuela, con mis amigas y la vida que tengo. Espero, que a vos te pase lo mismo, y que cuando seamos grandes recordemos todo esto con alegría no con tristeza o melancolía pensando que todos los años que pasaron fueron mejores porque lo mejor, siempre, es lo que está por venir... A.V

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Sexo precoz: cada vez más chicos e inmaduros

La edad de iniciación sexual bajó dos años en las últimas dos décadas. Las chicas tienen sus primeras experiencias entre los 15 y los 16, y los varones un año antes. Este adelantamiento, sin embargo, no coincide con una mayor madurez de los adolescentes, algo que alerta sobre la importancia de reforzar y mejorar la educación sexual.

Una investigación realizada por la SAGIJ en 2004 arrojó un dato alarmante: el 34% de las adolescentes no se cuidó en su debut sexual, y 3 de cada 10 justificaron el descuido en un pedido de su novio. Y hay más: de las que recurrieron a algún método, sólo el 54% usó preservativo.

Otra novedad que alumbró el estudio fue un cambio en la edad de la primera menstruación: hace unos 30 años ocurría a los 13,4 años; y hoy, a los 12,2. "El adelantamiento de la menarca, sumado a la multiplicación de estímulos externos (televisión, moda, Internet), hace que los chicos tengan un nivel de erotización muy superior al que tenían las generaciones anteriores", destacó entonces la doctora Silvia Oizerovich, ex presidenta de la SAGIJ.

Hay factores que adelantan el inicio sexual. "La edad de la menarca, el deseo de independencia (las ganas de irse de la casa o de tener algo propio), el desconocimiento de la anatomía, la soledad, la baja autoestima, las drogas, figuran entre los factores de riesgo personales. Pero también hay cuestiones familiares (inestabilidad familiar, falta de diálogo, ejemplo familiar de embarazo precoz) y sociales (falta de proyectos, presión del grupo de pares). Por eso, porque hay cosas que no están en nuestras manos, en lugar de prohibir e intimidar hay que formar al chico para que desarrolle su propia conciencia y pueda decidir y cuidarse según sus valores", dice la doctora Gladys Convertini.

Generaciones atrás, los varones daban sus primeros pasos en la materia con un signo ineludible: el afecto, al margen. Y a la mujer le tocaba esperar que el matrimonio le abriera las puertas al sexo. "Hoy se inician con el chico o la chica que salen. Cambió mucho, pero queda un largo camino por delante porque muchos temores y tabúes siguen vigentes", dice la doctora Inés De la Parra.

Los especialistas destacan que la información y la educación jamás aceleran la iniciación sexual. "Por el contrario: todos los estudios revelan que si hubo una buena comunicación con los padres y un buen refuerzo por parte de la escuela y el equipo médico la edad de iniciación se retrasa, porque el chico está más maduro, toma el tema con mayor responsabilidad, se cuida más y no se deja presionar", subraya.


Fuente:http://old.clarin.com/diario/2005/12/27/sociedad/s-02903.htm

Iniciación sexual: la mitad de las chicas debuta presionada

Se desprende de una investigación realizada entre mujeres de 13 a 16 años. Dijeron que aceptaron acostarse con sus novios porque se sintieron obligadas. Sólo la cuarta parte lo hizo por amor.



Si no aceptás, te dejo. Otra chica se acostará conmigo. Además, no me podés dejar así, ahora estoy excitado".

Este es uno de los argumentos que los varones usan a veces para lograr que las chicas accedan a tener sexo con ellos. El juego no es tan ingenuo y constituye una variante de la coerción sexual.

Esto se desprende de un estudio realizado en el Servicio de Adolescencia del Hospital Argerich entre más de 200 adolescentes de clase media baja y baja, de 13 a 16 años, y de otra investigación sobre 1.500 casos hecha por la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ).

Alrededor del 50% de las chicas que comenzaron su vida sexual entre los 13 y 16 años, dijeron que no querían tener sexo a esa edad, pero aceptaron bajo algún tipo de presión, que va desde la violación hasta la amenaza de abandono por parte del novio. Estas son partes de las conclusiones de la investigación del Argerich, la primera sobre coerción sexual que se realizó en el país.

La doctora Edith Pantelides, investigadora del Conicet en el Centro de Estudios de Población (CENEP), explicó que para la investigación consideraron que la coerción "es el acto de forzar o intentar forzar a otro individuo a participar en una conducta sexual contra su voluntad, mediante violencia, amenazas, insistencia verbal, engaño, expectativas culturales o circunstancias económicas", citando a las investigadoras Heise, Moore y Toubia.

Pantelides y Rosa Geldstein, también del Conicet y del CENEP, trabajaron con las ginecólogas del Argerich, Nilda Calandra y Sandra Vázquez. Hablaron con las adolescentes para detectar los casos de coerción en el debut sexual. Para ello, la primera pregunta realizada por los especialistas fue si el inicio sexual había ocurrido a la edad deseada.

Sólo el 19 % de las chicas que iniciaron su relación sexual a los 13 y 14 años contestaron que sí. El 26,2% dijo que hubiera preferido debutar a los 15 o 16 años; e 43% contestó que la edad "ideal" hubiera sido a los 17 o 18; y el 11,9 %, más allá de los 19.

Una presión similar fue detectada por el estudio realizado a nivel nacional por la SAGIJ, con chicas de entre 10 y 19 años.

"En la primera relación sexual, el 34 % no tuvo ningún cuidado anticonceptivo, pero lo más grave es que en muchos casos se debió a que él no quiso cuidarse y esto habla de coerción. Además, —sin preguntarlo— el 5 % contó que hubo violación", señaló a Clarín Silvia Oizerovich, autor del estudio junto a la educadora Hilda Santos.

De acuerdo con este trabajo, la edad promedio del debut sexual fue a los 15,6 años. La investigación se hizo en chicas atendidas en consultorios de ginecología y obstetricia de hospitales y obras sociales de todo el país.

En el estudio realizado por el Centro de Estudios de Población se les preguntó concretamente a las chicas entrevistadas por qué se habían iniciado sexualmente antes de lo deseado por ellas: solo la cuarta parte respondió que estaban enamoradas.

La doctora Pantelides dijo a Clarín que el 12,4 % de la chicas mencionó la existencia de violación o abuso en su primera relación sexual; el 10,1 %, presión de la pareja; y el 5,6 %, "porque él me convenció", que también se incluye dentro de lo que es la coerción "frente a un primer no".

"La edad y la educación son factores de vulnerabilidad", explicó Pantelides refiriéndose a la mayor cantidad de "relaciones forzadas o no queridas "entre las chicas más chicas, o con sus estudios incompletos.

"Entre quienes no terminaron la primaria, sólo el 33 % aceptó su primera relación sexual. Las que terminaron la secundaria o contaban con alguna escolaridad universitaria aceptaron su relación en el 80% de los casos".

Pantelides explicó que la coerción no siempre fue identificada por las chicas encuestadas. "Es que la sociedad casi impone la existencia —en la iniciación sexual— de modalidades que van desde la violación hasta la insistencia en el cortejo porque requiere que el hombre tome esa iniciativa y que la mujer se niegue en primera instancia", sostuvo la especialista.

La propia palabra "coerción" no surgió nunca en el relato de las entrevistadas. "Sí aparecieron términos como presión, abuso y chamuyo (charla diseñada para convencer) y el uso de la fuerza y de la presión sicológica", señaló.

"Te hablan siempre de lo mismo, hasta que te convencen", fue una de las gráficas explicaciones relacionadas con la presión sicológica ante el primer no de la chica. La investigadora señaló que los escalones restantes son "el producir excitación, la amenaza de abandono o de encontrar otra mujer, y por fin, el uso real o potencial de la fuerza física".

La conclusión fue que la coerción sexual se registra en todas las clases sociales, pero "en las más bajas, las mujeres jóvenes son las víctimas más frecuentes, incluso por la fuerza física".

"A las chicas les decimos que lo fundamental es que se quieran a sí mismas, que valoricen su cuerpo", señalan las médicas Nilda Calandra y Sandra Vázquez, del Servicio de Adolescencia del Argerich".


Dónde consultar


El Hospital Argerich brinda ayuda a adolescentes en riesgo: 4362-2509/0420. También, la Red de Adolescencia de los 21 hospitales porteños y centros de salud: horarios y direcciones en, www.buenosaires.gov.ar.


Fuente:http://edant.clarin.com/diario/2005/10/03/sociedad/s-02801.htm

domingo, 8 de agosto de 2010

Ser papá antes de los 18

Historias de vida

Cuáles son las motivaciones, los desafíos y el día a día de los varones adolescentes que tienen un hijo. Cómo manejan la relación con su familia, la responsabilidad del sustento económico; y de qué manera encaran el futuro de la pareja, y enfrentan su paternidad temprana


Nacieron en la década del 90 o por ahí cerquita. El nuevo siglo los encontró cursando la primaria y les trajo de regalo un boom tecnológico explosivo, una sociedad con valores cada vez más difusos y una Argentina con oportunidades sólo para algunos. Son adolescentes con mirada de niño que están dando sus primeros pasos en esta montaña rusa que es la vida. Sin embargo -por accidente o decisión propia- se enfrentan al desafío de ser padres cuando todavía no llegan a la adultez.
En un país en el que según cifras del Ministerio de Salud la edad de inicio sexual es de 15 años para las mujeres y 14,5 para los hombres (estos promedios bajan según la escolaridad y el entorno social), no sorprende que el 16% del total de nacimientos que se produce cada año corresponda a chicas de entre 10 y 19. ¿Pero qué sucede con los padres adolescentes? ¿Se hacen cargo de sus hijos? ¿Consiguen constituir una familia con su pareja? Comunidad quiso acercarse a esta realidad y por eso entrevistó a ocho varones que tuvieron un hijo antes de los 18 para reflejar sus motivaciones, sus miedos y cómo enfrentan esta responsabilidad.
Si bien cada historia es una aventura en sí misma y tiene sus particularidades, existen algunos rasgos comunes. La mayoría de estos adolescentes vivían con sus padres a la hora de inaugurar su paternidad, estaban cursando la secundaria, no tenían un trabajo estable y fueron padres sin planificarlo.
Ante el embarazo adolescente no deseado debe destacarse, en primer lugar, el tipo de relación de pareja que existía previamente. No es lo mismo un embarazo producto de un encuentro ocasional que si es fruto de un noviazgo o de una relación más comprometida. "Ante una falta de relación afectiva de pareja es indudable que será excepcional que el joven asuma la paternidad", afirman Gustavo Girard y Silvia Raffa -integrantes del Programa de Adolescencia del Hospital de Clínicas- en su libro El adolescente varón. En esta misma línea, Susana Calero, directora del Centro de Asistencia, Capacitación e Investigación de las Socioadicciones (Cacis), afirma: "Los hijos que nacen a esta edad no son sostenedores de pareja ni sirven para intensificar los cuidados anticonceptivos. Si se constituye una familia en forma accidental es muy difícil que se sostenga".
Las causas de los embarazos adolescentes no deseados son diversas, y muchas veces se combinan entre ellas: alcohol y drogas, prostitución, desinformación, falta de proyectos y la incidencia del contexto social.
"Cuando las chicas sienten que no tienen nada quedan embarazadas para tener algo y que por lo menos alguien las cuide. El varón piensa en tener la relación sexual porque es hacer cosas de grandes, pero no piensa en el hijo. Cuando llega la noticia del embarazo se confirma la virilidad, con lo cual no es tan mal recibida. Después está el problema de cómo hacerse cargo", sostiene Calero.
Sebastián Montoya, de 15 años, se acomoda en la silla del comedor de su casa de la villa 21-24 de Barracas. Allí vive con sus padres y 5 de sus 7 hermanos. A sólo media cuadra, su novia acuesta en la cuna a su hijo de 10 meses.
"Cómo cortaste tu juventud", le dijo su papá cuando se enteró de que iba a tener un hijo a los 14, después de casi tres de novio. El estaba cursando 3er. año de la secundaria, no tenía trabajo y lo invadió el pánico al enterarse de la noticia. "Mi viejo siempre me habló de cómo cuidarme, pero fue un descuido. Al principio estaba muy asustado, con una mezcla de sorpresa y desesperación. No había dejado de ser hijo y ya iba a ser padre", recuerda Sebastián.
Lo cierto es que los padres de la pareja adolescente fueron los que tomaron las riendas del tema, se juntaron a hablar y definieron cómo iban a seguir adelante. "Decidieron que íbamos a vivir en casas separadas, que por el momento no le iba a dar mi apellido y que íbamos a dividir los gastos entre las dos familias", explica Sebastián, que hoy cursa en doble turno en una escuela técnica de la zona y quiere entrenarse para ser policía o gendarme. "Quiero tener un trabajo estable para poder darle a mi hijo lo que se merece", sostiene Sebastián.
Durante la mañana, al nene lo cuida la madre de su novia (porque ella va a la escuela) y por la tarde va a una guardería. "Antes me daba vergüenza salir con él porque la gente me miraba, pero ahora no. Lo saco a pasear o lo llevo al parque", dice este adolescente que se nota todavía tiene mucho camino por desandar.
Mirna Florentín es una de las responsables del Comedor Padre Daniel de la Sierra de la villa 21-24 y convive cotidianamente con casos de embarazo adolescente. Según su opinión, muchas de las madres eligen no ponerle el apellido del padre para tener control absoluto del destino de la vida de sus hijos. "Ante eventuales conflictos familiares es mucho mejor que tengan el apellido de la madre, así pueden decidir ellas libremente. Creo que los chicos se mandan estas macanas porque los padres son represores", dice Florentín.
Esteban Montoya, hermano de Sebastián, llega a la entrevista cargando en brazos a su hijo Alexander, de un año. Lejos de la euforia adolescente, Esteban -de 18- se muestra tranquilo y confiado. Es porque tiene un plan y no va a descansar hasta conseguirlo: recibirse de técnico superior en producción gráfica, formar su propia empresa e irse de la villa en busca de mejores horizontes.
"Nuestra idea era ser padres a los 20, pero nos adelantamos un poco -dice Esteban mirando pícaro a su novia, también de 18-. La noticia fue chocante porque te ponés a pensar en los planes futuros que tenías y van a quedar truncos. Pero a todos los que me decían que iba a ser difícil, yo les decía que lo iba a poder enfrentar. Y por ahora vengo bien", dice Esteban, que trabaja en una imprenta gráfica de la zona en la que gana 2500 pesos por mes.
El mismo construyó con sus manos una casilla en el terreno del fondo de la casa de sus padres y un mes antes de que su novia diera a luz se fueron a vivir juntos. "A mí no me gusta depender de nadie. Si metí la pata trato de salir solo. Por suerte fue mucho menos pesado de lo que pensé que iba a ser. Hay momentos en que estamos cortos de plata, pero tratamos de disfrutarlo al máximo", agrega Esteban.
Por el momento no desea tener más hijos porque su prioridad es establecerse económicamente. "No lo quiero soñar únicamente, sino actuar para conseguirlo", resume Esteban con con tono firme y decidido.
El deseo de ser padre
Si bien la mayoría de los embarazos adolescentes son accidentales, en los últimos años se está dando una tendencia que va de la mano del inicio temprano de las relaciones sexuales: muchas parejas de adolescentes buscan libremente ser padres a muy corta edad.
Facundo Correa es médico generalista y hace 6 años que atiende en el Centro de Salud Angela Palmisano de la Fundación Margarita Barrientos. Según su experiencia, el promedio de edad de las madres que pasan por su consultorio es de 20 y en su mayoría tienen una pareja consolidada. "En muchos casos, en parejas jovencitas, traen al bebe con angustia porque llora y no saben qué hacer. Viene la pareja o también sucede que vienen los padres solos, ya que se comprometen bastante con la crianza", explica el médico.
En esta misma línea, Ana Coll, médica ginecóloga y obstetra, ex presidenta de la Sociedad de Ginecología Infanto-Juvenil, sostiene: "Hay muchas parejas de adolescentes que tienen sus relaciones por amor. Hay datos que indican que el 75% de las adolescentes en el momento del nacimiento de su hijo tiene una pareja".
Los padres adolescentes en su mayoría provienen de ambientes de bajos recursos, lo cual los predispone a tener una educación deficiente, trabajos informales y pocas posibilidades de crecimiento. A pesar de este contexto, algunos se animan y planifican tener un hijo.
Este es el caso de Ramón Rojas, que con su novia Julieta -son compañeros de 8° año de la EGB- eligieron ser padres con tan sólo 15.
"Todos me dicen que voy a ser buen padre y yo también me tengo fe, porque como tengo tres hermanos más chicos ya estoy entrenado", dice Ramón, en el patio de su casa de material y techo de chapa del barrio Presidente Perón, en San Fernando, en donde vive con sus padres y 4 de sus hermanos.
Su testimonio es el ejemplo vivo de cómo el embarazo adolescente es -en muchos casos- una situación que se repite de generación en generación. Su madre fue madre a los 17 años, y de sus hermanos, uno fue padre a los 14 y otro, a los 15.
A Ramón se lo nota genuinamente enamorado y seguro de sus planes de familia: no pude dejar de mirar o acariciar a su novia. Por eso, el hecho de estar actualmente desempleado no fue un obstáculo para encarar su paternidad. Mientras tanto, su suegro le está consiguiendo trabajo de plomero gasista.
"Quiero que mi mujer venga a vivir conmigo cuando yo empiece a trabajar así los puedo mantener. También les estoy pidiendo permiso a mis padres para que nos dejen casar", dice este joven soñador, mientras contempla con orgullo la panza de su novia.
Hacerse cargo
Hablar de embarazo adolescente demuestra lo relegado que está el rol de padre al centrar el enfoque exclusivamente en la situación de la mujer que va a ser madre. Por eso, en la actualidad, este término se encuentra en revisión, y el nuevo modelo de aproximación al problema habla de maternidad y paternidad adolescente.
Contrario al mito popular de que el adolescente varón no ejerce su paternidad cuando se trata de un embarazo no deseado, los especialistas señalan que -más allá de la situación de pareja- en su gran mayoría ejercen su rol de padres.
"Cuando un adolescente varón se entera de que su novia o su pareja está embarazada tiene sentimientos encontrados: por un lado siente un reforzamiento de su masculinidad, pero desde un punto de vista cultural suele ser devaluado como el pervertidor o el descuidado. En la mayoría de los casos intenta seguir con la relación, salir a trabajar, pero no lo consigue. Se estima que un tercio de los padres adolescentes se hace cargo de sus hijos", dice Girard.
Hacía 10 meses que Oscar Antunez estaba de novio cuando lo invadió la sospecha de que su novia podía estar embarazada. No se habían cuidado en dos oportunidades y para peor, a ella se le había terminado la pasantía que había venido a hacer a Buenos Aires, y se volvía para Entre Ríos.
Ella tenía 20 años. El -con 18- estaba cursando 5° del colegio, se ocupaba de la parte de mantenimiento y hacía tareas de asistente de odontología en un centro médico. "Finalmente confirmamos que estaba embarazada, pero el problema fue que sus padres se metieron en el medio", dice Oscar, hoy de 22 y con otra familia consolidada.
"Yo fui a verla durante el embarazo y quería que siguiéramos juntos, pero fue imposible. De hecho me llamaron para avisarme que había nacido Gabriel, viajé para conocerlo y hacerme cargo, pero ya lo habían anotado con su apellido", explica Oscar. Finalmente decidieron seguir sus vidas por separado y él se hizo cargo de su hijo, al que ve una vez por mes y al que también mantiene económicamente.
Hace tres años que Oscar está de novio con Larisa, a la que llevó a vivir a su casa junto con sus padres. Después de un tiempo de convivencia decidieron buscar un hijo y así fue como Thiago Andrés llegó a sus vidas, hace 10 meses. Larisa, de 19, está en el último año de secundario y no trabaja. "Este sí que fue buscado, pero ya cerré la fábrica. Ahora tengo que parar la pelota y asentarme", dice este joven que trabaja como empleado administrativo y estudia locución en la UCES.
La incidencia de la familia
¿Cuál es la incidencia de los padres de los adolescentes en la vida de este nuevo hijo? Según los especialistas, demasiada. En muchos casos, la familia de la adolescente es la que decide si el bebe por nacer va a tener padre, en función de su perfil y de su nivel de ingresos. "Mientras que los padres del varón suelen comenzar por poner en duda la paternidad, los de la muchacha suelen adoptar actitudes totalmente extremas. Unos presionarán forzando un matrimonio, otros impedirán que los jóvenes se sigan viendo, y otros intentarán a toda costa promover el aborto", explican Girard y Raffa en su libro.
En cambio, cuando la familia de ambos funciona como soporte de esta nueva pareja, su futuro es mucho más prometedor.
"El desafío económico es el más importante para el varón, pero también cobra especial importancia la relación con su propia familia y la de su pareja. Más que nada porque al principio necesariamente tienen que depender de ellos, entonces se ven obligados a someterse a sus reglas de juego. De esta forma hipotecan la poquísima independencia que pueden llegar a tener", agrega Coll.
Luciano Rojas vive en carne propia la intransigencia de los abuelos de sus dos hijos. No sólo no lo dejaron continuar con ninguna de las relaciones de pareja, sino que además no puede ver a sus hijos.
Cuando a los 15 años se enteró que su novia estaba embarazada se puso feliz porque iba a ser papá. "Hasta ese entonces me llevaba bien con la familia de ella, pero la madre está mal de la cabeza y hasta me llegó a pegar. A la semana de quedar embarazada no la dejó hablar más conmigo ni me recibían en su casa", cuenta Luciano resignado, hoy de 16, que trabaja como mecánico.
Su hija se llama Trinidad -el nombre lo eligió la madre y no lo dejaron darle su apellido- y sólo la pudo ver un par de veces, cuando se la cruzó por casualidad en el barrio. "Nunca pude acercarme a mi hija y cuando les ofrecí apoyo económico tampoco lo quisieron. Mi idea es seguir insistiendo para poder al menos ponerle mi apellido", aclara Luciano.
Hace un año y cuatro meses que está en pareja de nuevo. Con su novia buscaron ser padres y hace 5 meses tuvieron a Cecilia. "A ella tampoco le pude dar mi apellido porque la familia de mi pareja no me quiere a partir de que se enteraron de que tengo otra hija", cuenta Luciano acongojado.
Sin embargo, ellos no abandonan la idea de poder casarse e ir a vivir juntos cuando ambos cumplan 18.
Clases sociales
Ya se sabe que el embarazo adolescente atraviesa todas las clases sociales, aunque tiene mayor incidencia en los ambientes más vulnerables. El contexto socioeconómico de los adolescentes que van a ser padres impacta notablemente en las repercusiones que tiene la llegada de este hijo en sus vidas.
En los sectores bajos en general deciden irse a vivir a la casa de alguno de los padres de los adolescentes, y en el caso de que estén estudiando tienen que dejar para ponerse a trabajar y sostener los gastos.
En las clases altas, lo que suele suceder es que los padres de los adolescentes se transforman en abuelos-padres, y que los jóvenes siguen con sus vidas después del parto.
José (no es su verdadero nombre) vive con sus padres y hermanos en un lujoso piso de la avenida Pueyrredón. Cuando estaba cursando 4° año de colegio, con 16, dejó embarazada a su novia Corina con la que tenía una relación de casi un año.
Por momentos no tiene recuerdos muy nítidos de esa época. Lo que sí tiene claro es que "yo estaba recontento. Era una sensación nueva, pero me sentía preparado para ser padre. Nosotros siempre dijimos que estábamos embarazados porque era un tema de los dos", cuenta José, hoy con 20 y con un hijo que en septiembre cumple 4.
Recién a los 3 meses de embarazo le comunicaron la noticia a sus respectivas familias, que lo tomaron muy bien. Para ese entonces ya habían decidido que no se iban a casar y que cada uno iba a seguir viviendo en la casa de sus padres.
Después del parto, cada uno retomó el colegio en 5° año. "La que más lo cuidaba era la mamá de mi novia que siempre estaba disponible para ocuparse. Con respecto al tema plata, los dos sabíamos que no iba a ser un problema porque nuestras familias nos iban a ayudar", dice José, el más grande de 4 hermanos, de los cuales el más chico tiene 4 y se lleva sólo 11 meses con su hijo.
En la actualidad no están más en pareja, José está en 3° de Derecho, trabaja en un estudio de abogados y vive con sus padres. "Como nos organizamos bien, los dos pudimos seguir haciendo la mayoría de nuestras actividades: deporte, salir con amigos, estudiar, trabajar. También al tener el apoyo de nuestras familias todo se hace más fácil. Mi vida gira alrededor de mi hijo y lo hago con placer", aclara José, que a su vez reconoce que ser padre lo ayudó a hacerse responsable de golpe, "porque se juega mucho esto de querer ser un ejemplo para él".
Propuestas
Más vale prevenir que amamantar, dice un pisapapeles sobre el escritorio de la doctora Coll, en un intento de machacar en la cabeza de los adolescentes que pasan por su consultorio la importancia de los métodos anticonceptivos.
Porque justamente la prevención primaria es lo que está fallando en nuestro país, lo que lleva a que el 25% de las chicas que fueron madres antes de los 20 repita un embarazo en su etapa adolescente. Por eso, los especialistas coinciden en que es fundamental evitar el segundo embarazo.
Desde los servicios de salud se ha enfatizado muy poco el papel del varón en la salud sexual y reproductiva, y el espacio que se les ofrece resulta aún muy reducido. Sólo en los Servicios de Adolescencia de los hospitales como el Clínicas, el Argerich y la Sardá, entre otros, hay equipos especializados que atienden a padres adolescentes.
De hecho, incluso en el sector social es difícil encontrar ONG dedicadas exclusivamente a esta problemática. Por eso, un lugar que vale la pena mencionar es Jakairá, un centro de día de atención gratuita especializado en temáticas de adolescencia, primera infancia y maternidad/paternidad, inaugurado hace 7 años por la Fundación Kaleidos y Children Action. "Nos centramos en atender a adolescentes que tienen muchos de sus derechos vulnerados y lo hacemos con un equipo interdisciplinario y de manera integral desde tres enfoques centrales: el psicoanalítico, el social y un jardín maternal que recibe a niños de 0 a 3 años", explica Ricardo Gorodisch, uno de los directores de Jakairá.
Actualmente son 30 las adolescentes madres de hasta 20 años que reciben el acompañamiento de la organización, que tiene su foco puesto en mantener y sostener a las jóvenes dentro de la red familiar y social. "Nosotros decidimos incluir al padre, porque vemos que cuando se le da un lugar intenta hacerse cargo. De hecho, tuvimos tres casos en los que los padres eran los únicos responsables de sus hijos y ese fue un trabajo muy interesante de acompañamiento con ellos. Se involucraban mucho, venían a las actividades y hasta incluso traían a sus hijos al jardín maternal", agrega Gorodisch.
Cuanto antes es el inicio de las relaciones sexuales, menor es la madurez para incorporar una barrera anticonceptiva. Por eso existe un acuerdo universal que establece que la base de una educación sexual reside en que los adolescentes retrasen el inicio de la relación sexual para ganar en madurez.
Mientras tanto, estos jóvenes que son padres necesitan de todo el apoyo posible para poder escribir su propia historia: una que incluya a sus hijos, pero que también les permita a ellos explotar sus potencialidades.
Por Micaela Urdinez
De la Fundación LA NACION
Conclusiones
Primeras Jornadas Latinoamericanas de la Sección de Medicina, Psiquiatría y Atención Primaria de la Salud de la Asociación Psiquiátrica de América Latina
La mayoría de los embarazos que ocurren en la adolescencia son accidentales
Un embarazo a esta edad no hace madurar a los adolescentes más rápidamente y no acelera su desarrollo: el adolescente sigue con los conflictos propios de la edad
Durante el embarazo, las adolescentes no cumplen con los controles necesarios
Desde las políticas públicas falta brindar apoyo social a los padres adolescentes, mejorar la información sobre controles de salud y el acceso al control prenatal
Para saber más
Consultas:
Línea gratuita 102 del GCBA para realizar consultas y denuncias vinculadas con problemáticas de la infancia y adolescencia. Funciona las 24 hs.
Línea gratuita 0800- 222- 3444 recibe consultas en torno a la sexualidad y la salud sexual (de 6 a 24 horas de lunes a viernes y de 9 a 21 los fines de semana)
Comisión de Niñez y Adolescencia en Riesgo del Arzobispado de Buenos Aires: 011-4982-4611
Atención integral:
Fundación Kaleidos: 4808-9488
Salud (Servicios de Adolescencia):
Hospital Pirovano: 4541-2365
Hospital Argerich: 4121-0739/0740
Maternidad Sardá: 4943-3567
Hospital de Clínicas: 5950-8475
Educación:
Programa de retención escolar de alumnas madres/ embarazadas y padres en escuelas medias y técnicas de GCBA: 4343-5592, 4331-5293, interno 24
Nutrición:
Fundación Conin: 0800-222-1620
Adicciones:
Centro de Asistencia, Capacitación e Investigaciones en Socioadicciones: 4816-4801

Fuente lanacion.com (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1291684)

miércoles, 4 de agosto de 2010

La enfermedad del beso ataca a los adolescentes y adultos jóvenes

Es causada por un virus que se transmite a través de la saliva

Le dicen la "enfermedad del beso" pero no tiene nada de romántico: fiebre alta, dolor de garganta, inflamación de los ganglios y decaimiento general son sus principales síntomas. Se trata de la "mononucleosis", tal es su nombre médico, una infección que se transmite fundamentalmente a través de la saliva, aunque también por sangre.
Esta afección es mucho más frecuente de lo que se cree, sobre todo entre los 14 y los 25 años. En la Argentina no hay estadísticas, pero en países como Brasil afecta al 80% de los adolescentes.
El causante de la enfermedad es el virus de Epstein - Barr (llamado así por sus descubridores). El período de incubación es largo, entre 5 y 7 semanas, y afortunadamente no es tan contagiosa como otras infecciones. "Se requiere contacto estrecho y prolongado para la transmisión", destaca la doctora Carlota Russ, secretaria del Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
El virus se transmite por el contacto con la saliva de alguien portador, incluso hasta dos o tres semanas después de que desaparecen los síntomas. Pero no son los "besos brujos" los únicos culpables. También puede transmitirse por compartir vasos y utensilios. Por eso se recomienda lavar bien los objetos que utilizan los pacientes y no compartirlos. No obstante, al permanecer el virus durante largo tiempo activo, es difícil prevenir el contagio con medidas higiénicas.
Señales
Los primeros síntomas que aparecen son el dolor de garganta y el resfrío. Con el correr de los días, sobreviene la fiebre, y comienza un llamativo crecimiento de los ganglios, sobre todo los del cuello. Hay un aumento de las secreciones de las amígdalas, similar a un cuadro de angina. Sin embargo, son el decaimiento y la inapetencia las señales más características. "A veces hay dolor abdominal, y frecuentemente compromiso hepático", apunta la doctora Russ.
Pese a ser bastante molesta y requerir varios días (incluso semanas) de reposo, la mononucleosis no suele provocar complicaciones. "En el 3,5% se presenta obstrucción de la vía aérea, puede haber complicaciones neurológicas en menos del 1,5% de los casos y hematológicas (en la sangre), en menos del 3,5% de los casos", dice la infectóloga. Sí es algo más frecuente la inflamación del hígado y del bazo, que aumenta tanto de tamaño que puede romperse ante un golpe. Por eso se aconseja no realizar deportes ni actividad física hasta que no baje la inflamación.
Es común que junto con la mononucleosis aparezcan síntomas de hepatitis virósica. En este caso, la inflamación del hígado no implica que el paciente quede inmunizado contra las hepatitis más comunes, por virus A, B, C, D o E, aclaran los infectólogos.
No existe una vacuna, y la administración de medicamentos antivirales no disminuye el tiempo de reposo ni los síntomas de la mononucleosis. Por eso los médicos recomiendan paciencia y reposo para su curación. Al tratarse de una enfermedad viral, en ningún caso deben suministrarse antibióticos. "El tratamiento es sintomático y el 95 por ciento de los pacientes se recupera sin secuelas", dice la doctora Russ. "En algunos casos, como cuando hay obstrucción de la vía aérea, se utilizan corticoides", agrega. La fiebre, que suele ser alta, se trata con antitérmicos.
Si la fiebre y el dolor de garganta son muy intensos, se debe consultar a un profesional, quien solicitará análisis de sangre periódicos para ver la evolución de la enfermedad. También es necesario hacer controles clínicos frecuentes para evaluar el tamaño del hígado y el bazo.
Al igual que ciertos amores, la mononucleosis puede empezar con un beso y terminar con una patada al hígado.

Fuente: lanacion.com http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1090200

lunes, 21 de junio de 2010

El amor en la adolescencia

“El amor es fruto maduro de la vida. A los 18 años no se lo conoce, se lo imagina”, decía un autor anónimo. ¿Será realmente así? ¿Cómo vive el adolescente ese sentimiento? ¿Cómo se lo imagina? ¿Es tan trágico como Romeo y Julieta? ¿Es traumático o sublime? La sicóloga Clara Bozzano habla del amor en los tiempos de la adolescencia.


La adolescencia toda está llena de altibajos, inseguridades, riesgos, sueños, pasión, entrega, desconfianza, ingenuidad, rebeldía y por lo tanto el amor no está ajeno a pasar por lo mismo. Tocar el cielo con las manos y al rato sentirse en las oscuridades profundas del infierno, sentir que el mundo desaparece al estar con el/la amado/a, perder la noción de futuro, olvidarse de las diferencias culturales, sociales, raciales y/o familiares, miedos, riesgos, ensoñaciones, soledades, desesperación, angustia y tantas otras emociones y situaciones encontramos relacionadas al enamoramiento adolescente y juvenil. ¡¡Uff! Pero ¡ojo!, el enamoramiento adolescente “no es igual”, “no se parece” al enamoramiento adulto y tiene códigos y manejos diferentes.

Claro que casi siempre, a todos los grandes, parece habérseles olvidado su propia adolescencia, sufren de amnesia en relación a lo que sentían y deseaban. “Ese olvido ayuda a alejar sufrimientos y experiencias dolorosas respecto a las propias sensaciones, sentimientos o dificultades que pudieron haber vivido. Al pasar a la etapa adulta parece que se necesita evitar recordar y más aún sentir respecto a situaciones y cosas tanto de la niñez como de la adolescencia, por lo cual la actitud suele tornarse descalificadora y/o represora hacia las nuevas y jóvenes generaciones”, explica la sicóloga Clara Bozzano.

MEMORIA DE LOS ADULTOS


En este punto, la profesional se anima a recrear la memoria de los y las adultos/as. Lo primero que rescata es el carácter de casi inocencia, despreocupación por el futuro, de cierta ingenuidad que rodea los sentimientos amorosos de los y las adolescentes.

“El enamoramiento se da con toda la fuerza afectiva e instintiva propia de la especie y por lo tanto de la vida misma. La atracción supera las barreras culturales, raciales, familiares y hasta socioeconómicas. Solo les interesa la aceptación y la reciprocidad de la persona ‘amada’. Por eso son capaces de superar muchísimas barreras, obstáculos, prohibiciones y diferencias. El encuentro d e dos enamorados adolescentes se puede convertir en un oasis (creado por el encuentro) en el cual desaparece todo lo ajeno a ese momento, hay magia, hay fuerza, hay esperanzas, hay ganas de seguir vivos, se alimentan ilusiones y se fantasea con un ‘amor eterno’, ‘siempre enamorado’”, asegura Bozzano.

Es por esta misma fuerza que ninguno de ellos puede controlar y, por lo tanto, las dificultades y desavenencias impactan en ellos con una fuerza poco entendida por el entorno.

“Lo negativo y lo positivo van de la mano; por ello pueden sentir que tocan el cielo con las manos o van a las más oscuras profundidades de sus propios infiernos”. Este tipo de enamoramiento tiene su ciclo que, generalmente, se encuentra en la primera etapa de la adolescencia cercana todavía a la pubertad. “A medida que se va avanzando y si esa etapa se la vivió plenamente y con poco traumatismo y contención del medio familiar, el/la adolescente puede seguir transitándolo de tal manera que a toda esa fuerza y carga emocional e instintiva le pueda ir incorporando otros elementos que generalmente van relacionados primero a compatibilidad de gustos, ambientes, cultura...

Solo un tiempo después del enamoramiento inicial, los adolescentes pueden ir evaluando otros aspectos; esto no podrá ser factible si no viven antes toda la fuerza del enamoramiento.

Pasar a etapas de mayor contenido de conciencia se obstaculiza mucho más cuando el o la adolescente siente mucha hostilidad, poca contención, poca aceptación y afecto por parte del medio familiar”.

MADURAR LO ANTES POSIBLE

Esperar que el amor adolescente sea de otra manera y sobre todo apurarlo para que lo antes posible se vuelva “maduro” puede producir los tan temidos efectos y, peor aún, cuando el medio familiar niega la expresión de estos sentimientos. En estos casos lo que se puede lograr es un “estancamiento” en el estilo adolescente de amar como una constante y continua manera de seguir añorando poder vivirlo alguna vez. Cuando esta añoranza se alarga y choca con las edades posteriores (juventud), en donde la elección profesional, el trabajo y otros compromisos golpeen a la puerta es cuando la conducta adolescente de amar corre peligro de cristalizarse, pues ya se hace mucho más difícil poder canalizarlo en las edades posteriores.

Será en las etapas posteriores del desarrollo evolutivo que se podrán ir incorporando los otros aspectos, con mayor conciencia, necesarios para compartir el amor con otra persona. Es importantísimo, por ello, que cada etapa pueda ser vivida lo más plenamente posible a fin de posibilitar que la siguiente etapa pueda aflorar con lo menos de cosas y vivencias pendientes. Lo no vivido se arrastra como fardos pesados que se van sumando a otros.

El amor adolescente suele asustar a los adultos, por su fuerza, su irracionalidad, su entereza, su ausencia de proyectos futuros, pero es así como se presenta y lo más adecuado y favorable es (para los adultos, educadores y padres) ver la mejor manera de acompañar a fin de evitar los daños que se pueden hacer en caso de que queden muy solos o, peor aún, viviendo el romance en la clandestinidad o privándose del mismo.

PROCESO EVOLUTIVO

El proceso evolutivo es eso: UN PROCESO, o sea, cada situación tiene un comienzo y un final que se engancha con el siguiente; o sea, cada vivencia, cada etapa, cada situación es un eslabón hacia la MADUREZ. El/la adolescente necesita explorar, investigar, reconocerse a sí mismo/ a y reconocer el mundo desde sus propias experiencias; si los dejamos solos pueden pagar precios muy altos, hasta la propia vida; y si los atosigamos, los controlamos demasiado, si los asfixiamos, no les permitimos recrear su propia identidad y ver sus propias fortalezas y debilidades, y se convierten en seres inseguros, crueles, dependientes (de personas, de drogas, etc.), estereotipados con vidas emocionales empobrecidas.

Qué adulto no recuerda el frenesí de los años adolescentes y, sin embargo, casi nadie (si lo vivió) desearía volver a esa etapa que también está llena de dudas, inseguridades, riesgos irracionales y, muchas veces, soledades. Las etapas pasan y si las podemos pasar acompañados de personas que confían en nosotros, que nos acompañan a levantarnos y volver a andar, esa etapa, esa adolescencia servirá para crecer y sobre todo, madurar.

Tampoco hay que olvidar que el amor adolescente tiene ingenuidad, fuerza, pasión, premura; es arriesgado, tiene mucha ternura e inyecta a los jóvenes de una energía que les da ganas de seguir vivos o de morir. El amor adolescente es una etapa necesaria que posibilita pasar a maneras y formas de amor más maduros, pero si se las pasa de manera traumática, con poca contención por los adultos significativos (papá, mamá, maestros y profesores), se pueden pagar precios muy altos, a veces hasta la propia vida (Romeo y Julieta) o seguir transitando las siguientes etapas con infinidad de cosas no resueltas, haciendo adultos conflictivos y/o problemáticos.

Del amor adolescente, una vez vivido, se pasa al amor adulto, al amor maduro. Y para finalizar, la sicóloga Bozzano aconseja: “A LA INOCENCIA Y CASI INGENUIDAD DEL AMOR ADOLESCENTE NO PONGAMOS LOS ADULTOS MALDAD; PONGAMOS CUIDADO, AMOR Y ACOMPAÑAMIENTO”.

Fuente:http://fw3.abc.com.py/2007-02-11/articulos/309669/el-amor-en-la-adolescencia

jueves, 10 de junio de 2010

Elegir a uno y atacarlo entre todos, la nueva forma de pelear

Crecen los casos de acoso virtual y de agresión en banda. Hay más participación de mujeres. Y cada vez es más frecuente el “happy slapping”: un grupo le da una paliza a uno solo, lo graba con el celular y lo cuelga en la Web como un video divertido.

PorGisele Sousa Dias


El caso de la “bandita” de adolescentes que mató a piñas y a patadas a un joven en Mercedes, el de la nena de 10 años de Capital a quien le crearon un grupo en Facebook para calificarla de “estúpida” y “malparida”, y el caso de la modelo tucumana que fue atacada por seis chicas a la salida de un boliche, podrían parecer inconexos. Sin embargo, quienes estudian las entrañas de la violencia saben que sus características configuran un perfil que dejó de ser una excepción: líderes que “marcan” a uno –con nombre y apellido o por “villero” o “por linda”–, que será atacado física o virtualmente entre varios; hostigamiento mediante redes sociales y más participación de mujeres y de chicos de primaria.


“Ha habido un gran incremento de formas de violencia que no conocíamos. Antes, las disputas se resolvían ‘uno a uno’ o mi grupo contra tu grupo. Hace tres o cuatro décadas, si varios le pegaban a uno era visto como un acto de tremenda cobardía; incluso pegar patadas, usar palos, cinturones o armas era entendido como una falta de códigos. Hoy, para pelear contra uno me llevo a mi tribu; y las peleas no se producen, como antes, por la conquista de una chica: el ataque es un fin en sí mismo”, describe Héctor Eyzaguirre, vicepresidente del Observatorio Latinoamericano de la Violencia Escolar.


Alejandro Castro Santander, miembro del Observatorio Internacional de Violencia Escolar, con sede en Francia, explica: “La violencia toma del momento lo que tiene a disposición; en este caso está usando con fuerza las nuevas tecnologías”. En el mundo virtual aparece así, una forma distinta de “pegarle” a uno entre varios: mediante insultos en las redes, en el chat, por mensajes de texto o subiendo videos a YouTube en donde los humillan.


La pediatra Flavia Sinigagliesi, experta en este acoso llamado “ciberbullying”, lo describe: “El ciber hostigamiento no es un hecho aislado sino que se sostiene en el tiempo: el hostigador lo espera en la esquina, pone cosas falsas en Facebook, lo vuelve loco por mensajes. Además del chico hostigado siempre hay un líder que busca el reconocimiento del resto y los secuaces que lo apoyan o son testigos”. Cuando dice “chicos” se refiere a que el pico de los casos de hostigamiento aparece entre los 10 y los 14 años. Es más: según una encuesta del Observatorio de la Convivencia escolar de la UCA entre 6.000 alumnos, 1 cada 4, de entre 10 y 18 años, le tiene miedo a algún compañero.

El avance de las nuevas tecnologías le abrió las puertas a lo que se conoce como happy slapping o ‘cachetada feliz’, en donde un grupo le da una paliza a uno solo, lo graba con el celular y lo cuelga en la Web como un video divertido”, cuenta Castro Santander. Y agrega: “En zonas menos favorecidas la violencia suele ser más directa y física; pero estas formas más desapercibidas son peligrosas porque cuesta que el adulto las vea”. La encuesta de la UCA mostró esta “invisibilidad”: casi 6 de cada 10 chicos hostigados se callan. “Este entramado de amenazas, abusos y acosos pueden convertirse en un infierno para la víctima”, dice.


Cuando se desmenuza este perfil de violencia sobresalen las mujeres y las bandas: “Que los varones se pegaran estaba bien visto, pero entre las chicas era más común el ninguneo, el chismorreo o dejar de lado a la otra; sin embargo, hoy vemos más violencia física entre ellas”, asegura Sinigagliesi. Pilar Vendrell, integrante de “Profesionales latinoamericanos contra el abuso de poder”, dice sobre las “bandas”: “Salen a atacar juntos porque solos son muy frágiles. El otro no es un enemigo sino un molesto espejo; probablemente vean en el otro su propia vulnerabilidad aunque usen excusas, como que la atacan ‘por linda’”.


¿Qué hay detrás? “La falta de perspectivas laborales y académicas, la ausencia de proyectos, una perversa estimulación de los medios que los empujan a la ilusión de la satisfacción inmediata y una familia negligente para orientarlos hacen un caldo de cultivo propicio para el desarrollo de hechos de violencia inéditos”, dice Fernando Osorio, moderador del foro “Violencia en las escuelas” de la UBA. Dice Vendrell: “Lo que hay detrás son las patologías del vacío. El vacío de límites y el refuerzo de los valores del tener: se es porque se tiene, incluso cuando lo que se tiene es la vida del otro”.

Fuente:http://www.clarin.com/sociedad/tendencias/Elegir-atacarlo-nueva-forma-pelear_0_275372513.html

viernes, 4 de junio de 2010

Adolescentes: la lucha por la identidad es hoy más ardua

Los adolescentes, lejanos del adulto y expulsados de la niñez, se recuestan en grupos de pares, la red inmediata de amigos con la que comparten largas horas. Se mueven "en manadas", salen juntos, se citan en el espacio virtual y se expresan a través de distintos gustos por la música, por un tipo de ropa, por un ámbito de encuentro, por una elección para el tiempo libre. En esas afirmaciones son frecuentes las diferencias con los otros, situación que puede conducir a disputas con otros grupos y en extremo a peleas violentas.

La adolescencia es la edad de la "lucha por el reconocimiento". En ella se manifiesta la rebeldía y el desafío hacia las generaciones mayores, buscando atención, planteando diferencias, testeando límites. En suma, procurando una legítima visibilidad frente a ese otro generacional en el que reposa la autoridad, base sobre la que posteriormente proyectan su identidad como adultos.

Las manifestaciones de las culturas juveniles actuales responden a estos interrogantes propios de la edad con la impronta de una época altamente tecnologizada en sus comunicaciones y un estado de las relaciones intergeneracionales atravesado por el acercamiento y la horizontalidad.

De acuerdo con lo primero, las llamadas tecnologías de la información y la comunicación adquieren un especial relieve entre las generaciones jóvenes, proclives a asumir en primera persona —hágalo usted mismo— y como si fueran parte de su naturaleza inmediata —positivamente y sin mayores reparos— las herramientas que provee este universo en constante expansión. No se trata sólo de aparatos electrónicos: el software en sus plásticas aplicaciones tiene entre los adolescentes a sus principales demandantes, testeadores y usuarios privilegiados. El correo electrónico, el infinito flujo de SMS, los blogs y sus derivados, los fotologs y los videologs tienen como sostenedores a las jóvenes generaciones.

De acuerdo con el segundo punto, las diversas generaciones en términos históricos están más "cerca" que nunca. Esto significa que a diferencia de otros momentos, padres e hijos tienden a compartir una cultura relativamente "común" e indistinta.

Con sólo pensar en las fechas de nacimiento de los menores de 25 alcanza para postular padres que fueron jóvenes o que vivieron su adolescencia con posterioridad a la consolidación de las llamadas "culturas juveniles". Los padres de los adolescentes actuales forjaron su estilo adulto en culturas que les permitieron una adolescencia típicamente juvenilizada, algo que les fue vedado a las generaciones previas, socializadas en culturas tradicionales. Así, los adolescentes actuales deben gestar su oposición generacional frente a padres juvenilizados, menos tradicionales y formales, más descontracturados y liberales, y hasta protagonistas de la rebelión generacional de los sesenta y los setenta. Es decir que son hijos de personas fogueadas por el espíritu juvenil.

En este punto entonces es donde hay que plantear las diferencias. Los jóvenes actuales tienen un espacio de transgresiones que se ha reducido. Ya no está en el sexo, ya no está en la "música joven", y si está, no está más en el rock y sus variantes, ya no está siquiera en las drogas. La transgresión está en la radicalización del estilo, lo que lleva a la proliferación de formas musicales, indumentarias, estéticas y de presentación de sí ante los otros que busquen romper la aceptación adulta: esto hace que ciertas expresiones de las culturas juveniles sean cada vez más encriptadas, secretas y retraídas, pero al mismo tiempo extremas y vociferantes, depresivas en algunos casos, desesperadas en otros, pero siempre desafiantes y amplificadas en su voz.

Esa llamada de atención se radicaliza en la ropa —llamativa, provocadora y hasta blasfema—, en los gestos —amenazantes, oscuros, demonizados— y en las prácticas extremas —como la autoflagelación y los cortes. Los emos son parte de esta encrucijada tan especial de las culturas juveniles contemporáneas.

Los floggers son adolescentes menos estilizados —en el sentido de buscar diferenciarse de lo masivo por la ropa, la música o el look— aunque a tono con la época por los medios que emplean: buscan lo mismo que los adolescentes de otras épocas, aunque con las herramientas que les ofrecen las nuevas tecnologías. Apoyo de sus pares, inclusión en redes de amigos, posibilidad de alternar y flirtear con otros adolescentes son algunas de las finalidades que llevan a utilizar los blogs y los fotologs, un medio barato y masivo para darse a conocer y multiplicar posibilidades de encuentro real, para complementarlo luego con el chateo por mensajería inmediata o por intercambio de SMS, algo que antes se hacía en interminables charlas telefónicas.

El objetivo es construir grupos, fortalecer redes de inclusión, lograr los beneficios que promete el amor en un momento en el que las comunicaciones interpersonales se encuentran definitivamente atravesadas por las nuevas tecnologías.

Hoy se hace a través de veloces textos entrecortados, de imágenes publicadas por su mismo protagonista o de opciones estilísticas radicales y espectaculares, pero la canción sigue siendo la misma: es la lucha por el reconocimiento de los adultos, la amistad de los pares y el amor de los amados.


Por: Marcelo Urresti, Clarin.com
Fuente: SOCIOLOGO, DOCENTE UBA E INVESTIGADOR DEL INSTITUTO GINO GERMANI